Escribo el texto 12 años después. No tengo nada claro como fue aquella edición. Era la primera de una idea, de un festival, al que ni llamé Festival. las bandas que participaron fueron todas de Avilés y resto e Asturias. Lo cierto es que la producción fue bastante anecdótica. Usamos de camerinos, los bajos del escenario -para el que no lo sepa, nuestro Festival se realiza en un viejo kiosko de música, circular-, y allí los músicos se cambiaban de camiseta entre guadañas, rastrillos, escobas, mangueras de agua, y cortacésped..... Aquello si que tuvo mérito. 

El bar que pusimos era un cenador de playa. No había para más, ni para carpas, ni leches. Y encima llovió un poco. Eso si, la gente que vino, lo pasó muy bien. Era un evento nuevo en la ciudad y los más cercanos a esto siempre son los amigos de los músicos, que no los músicos, sobre todo si no tocan...

El caso es que fue un bautismo que la prensa se dignó a comentar, de forma somera, como pasando de puntillas. Para mi, fue una experiencia tremendamente aleccionadora. 

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